Los clubes sin acciones se plantan a la Euroliga por el reparto de los ingresos
15:45 09/01/2026 | Hasta siete clubes de la máxima competencia europea se asocian para debatir y agrandar su porción de la torta con un modelo más equitativo. Otra grieta más de clubes.
El tablero del básquet europeo volvió a moverse y esta vez el sacudón llega desde adentro. Según reveló BasketNews, un grupo de clubes de Euroliga que no cuentan con licencia permanente está a punto de conformar una asociación propia para ganar peso político y económico dentro de la competencia. La iniciativa reúne a siete equipos que hoy disputan la Euroliga sin ser accionistas —Dubái Basketball, Hapoel Tel Aviv, Valencia, Mónaco, Partizán Belgrado, Estrella Roja y Virtus Bolonia— con el objetivo central de renegociar su lugar en el reparto de ingresos y en la toma de decisiones.
El movimiento no se limita solo a los participantes actuales. También aparecen clubes con aspiraciones firmes de ingreso, como Hapoel Jerusalén, y otros que podrían sumarse en una segunda etapa, entre ellos Besiktas, PAOK o Napoli Basket. La idea, según las fuentes, es clara: actuar en bloque para ofrecer una alternativa al esquema vigente, dominado por los 13 clubes accionistas que hoy concentran las votaciones clave y se reparten la mayor parte del dinero que genera la competición.
El contexto potencia el reclamo. La Euroliga analiza una expansión a 24 equipos y un formato de dos conferencias para aliviar un calendario cada vez más saturado, tras el salto de 18 a 20 participantes que dejó una temporada con 47 partidos para los equipos que llegan al Final Four. A eso se suma el ruido externo: la amenaza latente de un proyecto NBA Europa y la posible salida de algunos clubes históricos hacia la Basketball Champions League, como ASVEL Villeurbanne, abre una ventana de negociación inédita.
No todos juegan la misma partida. París Basketball, también sin licencia, decidió mantenerse al margen por ahora mientras intenta heredar el estatus de accionista de ASVEL. Si esa vía se frustra, su incorporación a la asociación no está descartada. En paralelo, Dubái Basketball —uno de los motores del proyecto y flamante miembro de Euroliga con licencia multianual— empuja la iniciativa como forma de consolidar su lugar en el ecosistema continental y proteger su inversión.
La amenaza de fondo es conocida: si no hay acuerdo, existe la posibilidad de explorar ligas alternativas o incluso crear una nueva competencia. Por ahora, la prioridad declarada es negociar dentro de la Euroliga, incluso con una oferta económica para comprar participación accionaria. Pero el mensaje ya está sobre la mesa. En una Euroliga partida entre accionistas y no accionistas, el reclamo por un reparto más justo de la torta y un asiento real en la mesa grande promete abrir otro frente de tensión en el básquet europeo.
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