Se define la Final Four, el torneo que ya maneja cifras de Euroliga
14:45 06/04/2026 | Quedó lejos la época en la que el básquetbol universitario era el nicho en el que se jugaba solo por amor al juego. Ahora manejan millones, cada vez más.
Esta noche, Michigan y Connecticut definirán una nueva edición del torneo universitario en el imponente Lucas Oil de Indianápolis, cuya remodelación costó 720 millones de dólares y que, de alguna manera, refleja el cambio de la NCAA en estos últimos 5 años, desde la implementación del NIL (Name, image and likeness, o derechos de imagen para resumirlo). La limpia e impoluta NCAA, alejada del dinero de los profesionales, ya es parte del pasado.
Michigan y Connecticut, dos de las grandes de los Estados Unidos, son un símbolo de la nueva era. Este año, los Huskies han invertido alrededor de 10 millones de dólares en su roster, sin contar su entrenador, Dusty May, que ronda los 5 millones. Aunque la cifra suene enorme, muchos creen que es todavía mayor, ya que su jugador más caro, Yaxel Lendeborg, que oficiamente se lleva 3 millones por el NIL, hay rumores que lo indican llevándose el triple. Lendeborg es nacido en Puerto Rico y con nacionalidad dominicana.
Sea como sea, tanto Michigan como Uconn, y ni hablar de otras pesadas (Kentucky, Duke, Arkansas), podrían hoy o en los próximos años casi competir económicamente con una buena cantidad de equipos de la Euroliga, ya ni hablar de la acb. Pensemos que, sacando a Panathinaikos, que paga en sueldos unos 30 millones de dólares, el 3º, Hapoel Tel Aviv, anda por los 22/23 millones, monto similar al Real Madrid. Y que el mejor pago, Vasilije Micic, del Hapoel, anda por los 5 millones, no más que los mejor pagos de la NCAA.
Encima, cada vez son más laxas las reglas para que jugadores más grandes terminen jugando en la NCAA. Aunque hayan sido ya profesionales o elegidos en el draft de la NBA. Un caso nuevo surgió ayer. Roko Prkacin, de 23 años, que pudo ser elegido en el draft de 2021, fue habilitado para jugar, ¡como rookie! en la Universidad de Penn State el año que viene. Y los casos que vendrán.
Otro tema es que pasa con los clubes del extranjero, que cada día son más una gotera de alimentación de la NCAA. El español Aday Mara, llamado a ser una figura central de la selección de ese país, se fue del Zaragoza a la UCLA en el 2023, terminó en juicio del club, ya que no había recibido un euro por él. Y que al final se cerró con un acuerdo que pareció una broma. Y Mara, ya en la UCLA, donde jugó dos años, recaudó unos 500.000 por temporada. Ahora, el gigante tiene vigente un contrato de 5.1 millones por 5 años por el NIL. Y los casos se multiplican. ¿Quién le paga a un proyecto en Europa mucho dinero si no es un Doncic o Wemby?
¿Falta mucho para que sea un torneo profesional más donde lo educativo pase totalmente a un segundo plano? La parte buena, si se puede decir así, es que los extranjeros que lleguen allí y no les de para la NBA, habrán tenido un alto nivel de entrenamiento, preparación y educación, para volver a alimentar las distintas ligas del planeta. La mala es que, durante esos años, los cortos de talento sufrirán la falta de sangre joven y con proyección. No descubrimos nada. El dinero mueve al mundo cada día más.
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