Entrevista

Scariolo: "Argentina va bien armada para seguir compitiendo en alto nivel"

08:41 24/09/2020 | Es de esas personas con las que haríamos una entrevista de una hora por semana, pero nos conformamos con 35 minutos. Eso sí: súper sabrosos.

Foto Getty

Sergio Scariolo es un entrenador que, podríamos decir, ha ido casi siempre en ascenso. Con 59 años, empezó en la primera de Italia teniendo 24, algo relativamente común en esa época, como ocurrió en Argentina también con Julio Lamas o Sergio Hernández. De ahí fue escalando: Pesaro, Fortitudo, Baskonia, Real Madrid, Unicaja, Khimki, selección de España, Milano, nuevamente Baskonia y, desde hace dos temporada, Toronto Raptors, con el que salió campeón en su temporada rookie como primer asistente de Nick Nurse. 

Ahora, viene de terminar otra excelente participación con el equipo canadiense en la burbuja de Orlando, llegando a una tremenda definición ante Boston (cayeron 3-4), en la segunda ronda de los playoffs. Habíamos acordado hacer la entrevista el día que explotó el conflicto con Milwaukee, por lo que lo postergamos hasta hoy, algo que nos permite ser un poco más analíticos con la perspectiva de la temporada finalizada. 

-¿Cómo fue la experiencia global en Orlando? Tanto en lo deportivo como en lo emocional, porque veo en los playoffs que eso ha tenido mucha injerencia en el juego. 
. A nivel deportivo y profesional fue fantástico, una situación inmejorable. Teníamos las canchas de entrenamiento en el hotel y la de partido a 5/7 minutos de autobús. Teníamos la posibilidad de acceder a todo tipo de servicio, internet, la posibilidad de acceder en todo momento al resto de nuestro cuerpo técnico en Toronto...es decir, una concentración de selección, con facilidades y condiciones de trabajo excelentes. Sin viajes, que es también algo fundamental en la NBA para poder tener algo más de frescura y de energía a la hora de entrenar y competir. A nivel personal, cada uno lo ha vivido de una forma diferente. Los entrenadores, desde luego, sobre todo los ayudantes, han tenido tanto trabajo que no han tenido tiempo para aburrirse. Hemos echado de menos a nuestras familias, pero con alguna excepción, lo han sabido digerir con madurez. Y a nivel emocional, con alguna excepción, los jugadores lo han hecho bien. Han dado una muestra de responsabilidad, de profesionalismo, importante. 

-¿Y cómo fue sobrellevar ese momento tan complicado cuando ocurrió el boicot de Milwaukee?
. La verdad es que hubo un momento de aprehensión, porque después de tantas semanas aislados...nosotros habíamos empezado más de dos semanas antes que el resto, porque por la situación de cuarentena en Canadá no podíamos hacer venis a nuestros jugadores desde Estados Unidos y España. Nos tuvimos que mover nosotros, entonces nos instalamos en Naples, en la Florida, mucho antes de la burbuja. Entonces cuando pasó eso pensamos que no vaya a ser que después de pasar todo eso se suspendiera todo, y para nada. Yo creo que ha sido una desafortunada improvisación por parte de Milwaukee, muy desafortunada. En la que han dado una muestra de muy poco compañerismo, muy poco sentido de la categoría, del grupo. Han tomado la bandera, se han ido por su cuenta, sin concordar con nadie, ni siquiera el equipo rival que estaba en el vestuario. Y en el momento que les han asesorado un poco mejor, les han hecho entender que eso solo podía acarrear consecuencias negativas. Y que la presencia en la burbuja, con tanta presencia mediática, sí podía darles exposición y voz, las cosas volvieron a su cauce. Pero sobre todo esa noche que tuvimos esa gran asamblea entre jugadores y entrenadores, hemos tenido una sensación de improvisación y no preparación que ha preocupado. Luego la responsable del sindicato, la propia NBA, Barack Obama, los que tenían un poco más de madurez y conocimiento, tomaron un poco más el timón y las cosas tomaron más seriedad y sentido común. Sin que eso suene a minimizar el problema del racismo sistémico en Estados Unidos, que es un problema, tal como lo es la brutalidad policial. No hay ninguna duda. Yo lo he vivido en mi propia piel, en episodios obviamente no tan dramáticos. Pero hay formas y hay maneras. Distintos canales de llevar a cabo las protestas o levantar la voz.

-¿Te sorprende o no que la NBA pueda hacer una burbuja de este nivel organizativo durante tres meses y salga todo redondo? Porque en lo de los Bucks no tuvo nada que ver. 
. Sí y no. Me ha sorprendido porque las cosas se han hecho súper bien, inmejorable. Cada vez que surgía un problema se resolvía. La sensación de organización y disponibilidad por parte de la NBA ha sido muy importante. Por otro lado, no me ha sorprendido, porque aparte de lo que había vivido antes de llegar a la NBA, desde afuera, estando adentro, la sensación en estos dos años de qué clase de organización, de toma de decisiones, de capacidad de mediación, de liderazgo...la sorpresa en ese aspecto ha sido relativa. 

-¿Y los Raptors te sorprendieron? Ustedes hicieron una temporada fantástica pese a perder al MVP de las finales, Kawhi Leonard, y llevaron a Boston al límite de la eliminación jugando un básquet de alto nivel. ¿Cómo lo lograron?
. Creo que hemos jugado de la forma correcta, en equipo, compartiendo bastante la pelota, con un nivel defensivo siempre muy alto, consiguiendo anotar en campo abierto una buena cantidad de posesiones. Luego, en los playoffs, cuando se hace más el juego de media cancha, y cuando las defensas se endurecen, ahí se notó un poquito la falta de profundidad, el número bajo de jugadores capaces de generar ventaja o una canasta por sí solos que teníamos en el roster. Pero aún así hemos llegado al último respiro de un séptimo partido contra un equipo como Boston, que objetivamente, a pesar de que terminaron detrás nuestro en la serie regular, tenía más de esta clase de jugadores. La explosión este año de Jaylen Brown, mas el gran momento de Marcus Smart. Llegamos al límite de nuestras posibilidades y éramos un poco cortos para poder meterle 105 puntos en cada partido a una defensa de primer nivel como Boston, o Miami, o Milwaukee. 

-¿Cuánto mérito tiene Nurse en todo esto?
. Tiene mucho mérito Nick, pero uno especial. Es muy bueno manteniendo las piezas unidas. Maneja muy bien el equilibrio entre entrenar al equipo pero no sobreentrenarlo, en dotarlos de recursos tácticos que no son tan usuales en la NBA, pero a la vez confiar en la capacidad de los jugadores de captar las cosas sin gastar demasiado tiempo y energía, algo que en la NBA es complicado hacer por el desgaste al que están sometidos los jugadores. No necesitar un número elevado de repeticiones. Elaborar los conceptos que se querían utlizar durante los partidos. Tiene sentido común y conocimiento práctico muy alto de lo que es coordinar un cuerpo de trabajo. Y tiene otro mérito muy importante. Delega mucho en sus ayudantes. Confía en ellos mucho. A Adrian Griffin la parte defensiva, a mí la ofensiva. A Nate Bjorkgren la parte organizativa, logística, de funcionamiento general y eso motiva. Eso es un plus extra para poder aportar cada uno desde nuestra faceta. 

- De afuera creo ver mucha mano tuya en el equipo.
. Bueno, eso es relativo. Hay momentos, como los playoffs, donde un entrenador con experiencia, que ha estado en miles de esos partidos, tiene que dar la cara. Un paso al frente. Poner al servicio del equipo su experiencia y amplitud de conocimientos. La única ventaja que podía tener yo es haber vivido muchas, padecido muchas. La temporada regular es una cosa y los playoffs es otra, definitivamente. 

- Imagino que cuando tomaste la decisión de ir a Toronto, lo hiciste no solamente para ir a un equipo bueno de la NBA, sino con la idea de alguna vez ser el coach principal de un equipo. ¿Es tan complicado para un extranjero, incluso para alguien con tu trayectoria?
. Muy complicado, sobre todo empezando tarde como empecé yo. Yo realmente no he ido con la idea de llegar a ser primer entrenador. Lo digo con mucha sinceridad y franqueza. Puede sonar decepcionante para los aficionado, pero sé que llegando tan tarde a la NBA, aunque sea con un rol importante y en un equipo que ha ganado, desde luego la tendencia la tendencia va hacia otro lado, y lo entiendo. Tú no puedes poner tu ego tan grande por delante de tus ojos para no ver cuál es la realidad. Hoy una franquicia prefiere invertir sobre entrenadores más jóvenes, y ahora también con buen criterio le están dando más oportunidades a entrenadores de la minoría afroamericana. Todas las tendencias van en dirección opuesta a la mía, pero lo vivo perfectamente. He aprendido muchísimo de gestión de baloncesto, obviamente de sistemas, de jugadores...han sido dos años increíbles para mejorar como entrenador, con resultados, me he encontrado muy a gusto dentro de una franquicia, de un equipo, con los jugadores. Y eso quizá es lo más importante. Te das cuenta que hablas de tú a tú con Kawhi Leonard, con Kyle Lowry, con Pascal Siakam, y te escuchan, te respetan y tratan de hacer lo que les pides, y cuando no están de acuerdo te lo dicen de forma muy educada. Al final, para un entrenador, que el jugador lo respete es la primera condición para poder funcionar. Incluso para poder sentirse capaz de estar a la altura de un desafío tan alto. 

-¿La tendencia a la que te referías recién de alguna manera es la que se está dando con Prigioni?
. Bueno, creo que en el caso de Pablo, hay dos variables muy importantes. Una es que Pablo ha sido jugador de la NBA y eso es una gran ventaja, porque se ha ganado una consideración. Y segundo, la edad. Pablo acaba de empezar su trayectoria como entrenador y tiene todo por delante. Es un plus y yo espero que llegue el momento en el que alguien tenga la valentía y la amplitud de visión para darle la oportunidad en algún momento. Luego muchas veces tienen que ver las circunstancias. A veces la suerte o la mala suerte tienen un rol bastante importante. 

- Te cambio de tema pero sigo dentro del juego. ¿El small ball puede ser una revolución o es una nube pasajera?
. Yo creo que la necesidad de tener más gente en el campo capaz de generar ventajas, de ponerla en el suelo, de pasar el balón, de tirar de tres, es una necesidad fundamental porque el juego es cada vez más rápido, las defensas son cada vez más fuertes, la fuerza física es superior, la idea de abrir la cancha, generar espacios y ocuparlos de manera correcta, hace que la tendencia sea tener cada vez más jugadores capaces de hacer todo esto. Obviamente, ojalá tuviéramos todos tíos de 2.10 capaces de hacerlo. Es más fácil conseguirlo en jugadores de 1.98, 2.02, 2.04, 1.97, y esa es la realidad. Lo que cuenta es la habilidad técnica y táctica de los jugadores. 

-¿Pero pensás que hay chances de que se siga extendiendo?
. A nivel de juego todo el mundo lo está probando. Todos juegan mínimo con 4 y muchas veces con 5 jugadores abiertos. Y esa es la realidad del juego, que no tiene marcha atrás. Houston tampoco ha llegado al punto de demostrar que se puede hacer con una altura media de 1.98. Entonces queda suspendido el juicio a nivel de tamaño. A nivel de tipo de juego, no hay ninguna duda. 

- De alguna manera el small ball surgió por el big data que ha cambiado la forma de ver el juego, dándole valor a cada tiro de acuerdo a lo que genera en un torneo. ¿Esa big data afectó de alguna manera la intuición y el olfato del entrenador o le abrió más el panorama?
. Es muy subjetivo. Hay clubes y entrenadores que son muy sensibles a la analítica y a la estadística avanzada. Y otros que menos. Nosotros estamos un poco en el medio. Tenemos una prioridad en los tiros muy marcada. Las terminaciones en el aro son las que buscamos más, los triples de la esquina luego, los triples no de la esquina acto seguido, los tiros de dos en la pintura vienen luego y los tiros de dos fuera de la pintura son los que intentamos evitar. Esa es nuestra pirámide. ¿Por qué? Porque está demostrado, datos en mano, que la eficacia de los tiros va en ese orden. Eso no quiere decir que hay que convertirse en radicales. Pero, desde luego hay que tenerlo en cuenta. Yo llegué a la NBA con una visión y luego no puedes no darte cuenta que independientemente de las valoraciones estéticas o subjetivas, esto es así. Hay gente a la que le gusta el juego de espalda, no sé por qué. Pero a nivel de eficacia y rendimiento y de sumar puntos de una forma u otra, la realidad es incontrovertible. Yo mismo he tenido que modificar cosas de mi visión del juego de ataque. Y de defensa también. 

-¿Y hay algo que te resulte demasiado difícil como para pensar que no podés alcanzarlo en su pensamiento y se lo des a otro para que lo maneje?
. No, entender lo entiendes todo. Otra cosa es darse cuenta que, en alguna circunstancia del juego, un tiro que desde lo analítico no es un buen tiro, sí lo es porque la situación defensiva te ha puesto en una circunstancia en la que no te queda otro remedio. Eso es donde cojea la analítica. No se trata de un porcentaje muy alto de tiros, pero hay algunos que, con buen criterio, pueden ser terminadas con tiros de dos puntos, porque lo que la defensa previsiblemente te ha presentado ha sido eso. Y ahí es donde el factor humano de los entrenadores y jugadores se tienen que añadir. 

- Te llevo al otro lado del océano. ¿Ya tenés consciencia de cómo van a quedar estos 20 años de España y Argentina en la historia del mundo FIBA?
. Como cualquier momento de la vida histórica, más importante que meter una pelota en una canasta, creo que va a ser necesario más tiempo para valorarlo. Estamos totalmente dentro todavía. Habría que alejarse un poco, pero desde luego la sensación es que será una etapa difícilmente repetible. Argentina va bien armada para seguir compitiendo en alto nivel. Le falta quizá un poco de talla, pero va muy bien para mantenerse competitiva porque tiene un grupo amplio de jugadores que tiene talento, y que llevan muchos años jugando a alto nivel en Europa. A nosotros, a España, nos falta eso. Tenemos muy buenos jugadores, pero nos faltan kilómetros, minutos, finales. Que estos jugadores jueguen muchos partidos con roles importantes en equipos de primer nivel. Estamos haciendo las cosas bien igualmente para intentar seguir compitiendo a alto nivel, pero sabemos que será muy difícil igualar lo hecho por unas generaciones enlazadas que poco a poco están llegando a su final. 

- En el Mundial de China casi de forma unánime se dijo que a la final habían llegado los dos equipos que mejor jugaron, y para muchos, también los dos mejores cuerpos técnicos.
. En cuanto a los equipos que mejor jugaron, creo que sí. Llegaron los dos que mejor han competido, que mejor jugaron, que mejor han sabido interpretar lo largo que es un torneo como este. En cuanto a los cuerpos técnicos, francamente, soy el último que puede opinar. Sinceramente, tú ves un equipo con Gregg Popovich y Steve Kerr...no puedes decir que llegaron los mejores cuerpos técnicos a la final. Pero si alguien lo piensa, agradecemos Sergio (Hernández) y yo la consideración. Son lecturas resultadistas. Vale, muy bien, pero decir que fuimos los mejores cuerpos técnicos...nosotros tenemos que alejarnos de esa valoración. 

- Hace una semana se cumplió un año de la final y me gustaría preguntarte por cómo planteaste ese partido. Porque Argentina venía jugando muy bien, España fue en aumento, jugando también muy bien los cruces, y en la final Argentina no pudo competir. ¿Qué fue lo que salió tan bien?
. Al margen de los temas tácticos, que son demasiado tácticos justamente para el gran público, el primer paso fue el gran respeto que tuvimos entrenadores y jugadores hacia Argentina. Cuando haces eso, te pones las pilas porque sabes que si no te preparas bien y un gran plan de partido y no te concentras, la vas a pasar muy mal. Eso es el punto de salida. En segundo lugar, para resumir una sola idea táctica, nuestra obsesión era desactivar el eje Facu-Luis. Al margen de otros grandes jugadores que tenían, ese era el eje y queríamos intentar cortar la comunicación entre ellos. Hacer que esa conexión fantástica que habían tenido en todo el torneo, se pudiera desactivar por separado y en conjunto. Y esa fue la obsesión. 

-¿Qué te alimenta hoy a los 59 años para seguir? Porque todos me dicen que sos muy obsesivo con el trabajo y el detalle. 

. Pues divertirme con lo que hago. Sentirme bueno en lo que hago. Sentirme que contra cualquier rival, en cualquier propuesta, me encuentro cómodo, no desubicado, a la altura. Y tener alrededor a gente que valga la pena. Llegas a un punto en el que si no estás a gusto en tus compañeros de viaje... Me gusta mucho el juego. Cada vez me gusta menos lo que está alrededor, pero el juego me gusta mucho. Me encanta cada día aprender algo, ver algo, almacenar algo, apuntar algo. No tiene que ser solo el juego. Puede ser referido a la gestión. Y estoy a gusto en los Raptors y en la selección. Con Toronto tengo un año más de contrato y con la selección tengo que ver en estos días un poco si encajan las fechas en este calendario loco de la temporada que viene. Pero a nivel personal estoy encantado. 

-¿A tu hijo Alessandro le resulta sencillo ser tu hijo en ese aspecto?
. Le resulta sencillo porque se aleja, se independiza y rehúye de todo lo que tiene que ver con eso. Quiere sentir el cariño y el apoyo de su familia, pero quiere hacer su camino, su recorrido. De vez en cuando, muy raramente, pide un consejo. Y he aprendido a que, si no lo pide, no dárselo. Ahora está ahí con su Universidad (juega en Manhattan Jaspers de la NCAA), con el Covid, viendo si la Conferencia comienza, pero está a gusto, porque además es un buen estudiante, así que espero que siga así. 

Fabián García / [email protected]
En Twitter: @basquetplus

 

 

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