Informe

Murió Miguel Mancini, el dirigente todopoderoso del básquet de los '70

16:30 27/06/2019 | Fue presidente de Obras Sanitarias en dos períodos y acérrimo enemigo, en su comienzo, de la Liga Nacional. Tenía 82 años.

Mancini con su famosa hija, Raquel (Foto Clarín)

Aquellos que suman 40 o más años lo recordarán mejor que los jóvenes, que solamente podrán relacionarlo con su famosa hija Raquel. Miguel Mancini, de él hablamos, fue un dirigente de básquetbol de Obras Sanitarias en las décadas del '70 y '80, y manejó las cosas de una manera muy particular y personalista. Volvió a fines de los '90 al club, hasta que se fue, ocupando su lugar el actual conductor del club, Fabián Borro. Corría el año 2001.

Mancini fue el dueño del básquetbol de Capital Federal durante un buen tiempo, a partir de tener en Obras Sanitarias a muchos de los mejores jugadores argentinos del momento, como Carlos Raffaelli, Eduardo Cadillac, Carlos Romano, Adolfo Perazzo y Jorge Martín, entre otros. Con el apoyo económico de la empresa Fulton, se llevó lo mejor que había en el mercado. Al no haber Liga Nacional, el torneo metropolitano era el más fuerte del país, con sus clásicos por épocas ante Ferro, Lanús y Gimnasia La Plata. 

Mancini, quizá el directivo más polémico de la historia de nuestro deporte, nunca quiso saber nada con la Liga Nacional, porque repartir la importancia del metropolitano en todo el país no le convenía económicamente. Había encontrado una manera muy eficiente para recaudar plata: Obras vivía haciendo giras por el interior para jugar amistosos por los que cobraba un buen dinero. 

Sus manejos políticos lo llevaron a tener acceso directo a los más altos niveles de FIBA, incluidos Renato William Jones y Boris Stankovic (secretarios generales). De hecho, fue fundador junto con varios históricos (Tuto Marchand de Brasil, José Claudio de Brasil, entre otros), de COPABA, la sección de FIBA para América. Aún retirado, solía estar en los torneos grandes (Mundiales, FIBA Américas), en la misma mesa que los jefes. Esos contactos le permitieron organizar nada menos que 4 veces la Copa William Jones: 1976, 1978, 1983 y 1986. En 1980, en el apogeo del básquetbol porteño, hizo una gira con Obras por los Estados Unidos enfrentándose a las mejores universidades de la NCAA (todas las del Big East), como St. John's, Georgetown, Syracuse y Villanova, entre otras. Mancini conseguía esas cosas. 

Para tener una idea de su forma de pensar, una anécdota del año 1977. Carlos Raffaelli había sido el mejor jugador de la historia de Obras (lo sigue siendo), y ese año se fue a Fortitudo Bologna. Clasificado para jugar la final de la Copa Korac ante la Jugoplastika yugoslava, Mancini logró a través de sus contactos en FIBA, suspender a Raffaelli e impedir su participación en ese partido por no haber jugado el Sudamericano de Valdivia, pese a saber con mucha antelación que no podría jugarlo. Chocolate, que era figura de la Fortitudo, no pudo estar y la Jugoplastika se consagró campeón ganando 87-84. 

En el momento de la irrupción de la Liga Nacional, Obras y Mancini estaban en la cresta de la ola. Venían de ganar la Copa William Jones en 1983, de locales, y no querían saber nada con modificar su status. Por eso, rechazó la posibilidad de jugarla, lo que provocó que tipos como Raffaelli, Camisassa o Pichi Campana no estuvieran en esos primeros años de Liga, 1984 (la transición) y 1985 (primera edición). Su principal argumento para oponerse era que las recaudaciones debían dividirse al 50%, ya que él generaba la venta de entradas en el interior, y eso no ocurría al revés en Buenos Aires. Recordemos que uno de los puntos de la Liga al comienzo fue ese: la recaudación era completa para el local (sigue siendo así). 

La inercia de la Liga hizo que Obras finalmente se sumara al nuevo torneo y ascendiera a la máxima categoría en 1996. Casi inmediatamente, Mancini retornó a la presidencia del club y se olvidó de sus viejas reticencias contra el torneo, aunque nunca fue un apoyo desde la parte dirigencial. Una persona que lo conoció mucho tira una excelente definición: "Tenía muy buenas ideas y era muy buen dirigente, pero siempre iba por izquierda. ¡Nunca por el buen camino! Fue un tipo único que le sacaba kilómetros de distancia a sus colegas y vivimos grandes momentos con él. Podría haber sido el dirigente más importante del básquetbol argentino con un poco más de manejo de las relaciones públicas con sus pares y con los jugadores". 

Anoche, un cáncer de próstata terminó con su vida, a los 82 años. Su nombre siempre será siempre recordado en el ambiente del básquetbol. En la mayoría de los casos, no de la mejor manera. 

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