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Nº
98
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Julio
2010
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08/12 | Xeneizes
Desde aquella racha negativa como visitante en la primera fase, que se potenció con una seguidilla de derrotas como local, se sospechaba que la continuidad de Oscar Sánchez al frente de Boca corría peligro.
Su llegada al equipo porteño, esperada mucho tiempo por el bahiense, no tuvo el buen arranque que se esperaba y los resultados no acompañaron. Ganaba de local, perdía de visitante.
Encima, se había lesionado Juan Espil, el gran fichaje que quería el Huevo, siendo reemplazado temporalmente por Marcos Casini. Las lesiones, digamos, tampoco jugaron a favor.
Sin embargo, cuando hay buen ambiente, todo puede solucionarse. Tampoco ocurrió eso en Boca. Los roces entre Sánchez y los jugadores fueron continuos, y ninguna de las partes supo ponerle freno.
Las cuatro derrotas seguidas de visitante entre la fecha 3 y 6 de la primera fase empezaron a desgastar la situación, que se volvió muy compleja cuando perdieron tres seguidos en La Bombonerita.
No hubo cambios, se siguió con la misma dupla de extranjeros, pero nada mejoró. El triunfo ante Quilmes del viernes sólo sirvió para demorar algo que se veía roto y que quedó expuesto ante Independiente, en una nueva caída de local. Hasta hoy, Sánchez sumó en Boca 6 triunfos y 11 derrotas.
Tras ese juego, hoy lunes, Sánchez se comunicó telefónicamente con Alejandro Vaccaro y le comentó su decisión de renunciar. El dirigente quiso convencerlo de lo contrario, pero no pudo.
Sánchez, de hecho, no fue a la práctica de la parte y todo tomará estado oficial mañana, cuando se reuna la Comisión Directiva para darle un corte al asunto. La decisión es irreversible, aunque Vaccaro aspira todavía a convencer al Huevo para que se quede. Si todo se mantiene como se supone, el equipo será dirigido este martes ante BB Estudiantes (TyC Max, 22 hs), por Facundo Muller.
Fabián García / fabiangarcia@basquetplus.com