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22/08 | Preolímpico 2011

Ansioso por
recargar las pilas con el afecto de la familia y de su hija Milagros, Carlos Delfino llegó ayer a Santa
Fe para pasar los últimos días de descanso antes del Preolímpico. “Espero no
perder con los asados la línea que tanto sacrificio me cuesta tener”,
apunta con su clásico humor. Pero enseguida enfila el diálogo con Clarín hacia
lo deportivo y escucharlo ilusiona de cara al torneo: “Me gusta saber todo de mis rivales, pero lo que más me importa es
estar bien. Con el nivel de jugadores que tenemos, si estamos bien, Argentina
está un escaloncito arriba de los demás”.
- Por ser tu primer torneo grande con la
Selección en el país, ¿notás un fervor distinto en la gente?
- Se nota bastante y es lindo. Jugar
de local es una ayuda y no nos tiene que jugar en contra. Hay que saber manejar
el hecho de que la gente piense que es una despedida o una gira. Todos queremos
que Mar del Plata sea una fiesta, pero no vamos a hacer un lujo atrás de otro.
Será un torneo de mucho sacrificio. No siempre se va a poder ganar jugando
lindo. No tenemos que engancharnos si a la gente no le gusta la manera de
jugar. Tendremos que entender que la pasión del público no nos puede jugar en
contra.
- A diferencia del Mundial de Turquía,
el equipo no depende de tres jugadores. ¿Descomprime tener el equipo completo?
- Síííí. Tenemos muchas vías de gol,
mucho talento. En la medida que sepamos manejarlo, a los rivales se les va a
complicar. No dependemos de dos o tres jugadores. Tenemos que ayudarnos porque
del primero al último, cada uno es un arma importante.
- ¿Cómo vivís el sentirte parte de este
equipo histórico?
- Es un equipo con muchas cabezas de
león. Por eso es normal el hambre de querer volver a ganar. Jugar con buenos
jugadores te potencia, el nivel se levanta y querés siempre más. La competencia
en los entrenamientos, en los partidos a 15 o 20 puntos, es terrible. Eso no lo
ve nadie, pero se transporta a la cancha. Nos habían metido fichas de que
Venezuela venía jugando bien y salimos endemoniados.
- ¿Qué diferencias ves en cuanto a otras
preparaciones?
- Que en los primeros días nos costó un
poco arrancar. Por ese romanticismo de ponernos al día de lo que le pasa al
otro. Pero una vez que activamos el chip y se nos acerca el torneo, apretamos
el acelerador. Lamentablemente, nos tocó este año la arritmia de Leo
(Gutiérrez) y la lesión de Fabri (Oberto). Pero este equipo siempre se ajustó a
lo que le pasó. Seguimos jugando de memoria y vamos a llegar bien.
- ¿Mantener una identidad de juego
cimenta la confianza, no?
- Fijate que llegó un técnico nuevo
(Julio Lamas) pero que nos conoce y el sistema se tocó pero no se cambió. El
equipo tiene una manera de jugar, se entiende y sabe de qué se trata el juego.
Cuando el traje te queda bien y lo sentís cómodo, no es muy inteligente salir a
buscar uno distinto o cambiar demasiado. Este equipo tiene materia prima de
primera, se entrena muy bien, es muy responsable y cuando entrenamos damos un
salto de calidad. Esta identidad nos hace bien para mantener el hambre de
gloria.
Fuente: Hernán Sartori / Diario Clarín