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19/04 | ACB
El golpe de estado es un hecho.
Todos los clubes de la ACB están descontentos con la gestión de la Liga y han saltado la banca por los aires.
Sin embargo, no todos están de acuerdo ni en la forma del golpe ni en cómo reconducir la situación una vez se hagan con el poder. Hace falta un plan.
Todo empezó en una reunión, aparentemente para otros temas, hecha pública por TUBASKET.com el 5 de enero, entre los cuatro equipos con licencia de Euroliga, Caja Laboral, Real Madrid, Regal Barça y Unicaja, liderados por el cabecilla de la revuelta, Josean Querejeta.
Le trasladan su descontento al presidente de la ACB, Eduardo Portela, que da parte a su director general, Josep Senespleda, quien reúne sólo a diez clubes, provocando un incendio por la ausencia de los otros ocho.
En vista de la metedura de pata, Senespleda hace una gira club por club para informar de la situación, y de paso se postula como sucesor de Portela. Firma su sentencia de muerte.
Los cuatro grandes vuelven a tomar las riendas, y el lunes pasado en Barcelona, invitan otra vez sólo a una parte de resto: seis más (Power Electronics Valencia, Bizkaia Bilbao Basket, Asefa Estudiantes, Lagun Aro GBC, Blancos de Rueda Valladolid y Assignia Manresa) y tres representados: trece en total.
En la reunión consiguen la cabeza de Senespleda, que dimite al día siguiente, y según puede avanzar esta web por boca de varios de los presentes, sale reforzada la opción de una nueva cabeza visible: el prestigioso abogado catalán, Román Gómez Ponti (haz click aquí para ver su foto), actual directivo de la sección de basket del FC Barcelona, y ex presidente del Tribunal Catalán de los Deportes.
Jordi Villcampa, presidente del DKV Joventut, se entera del lugar de cita, acude sin invitación y le dan con la puerta en las narices.
Marginados quedan la propia Penya, el Cajasol, el Meridiano Alicante, el Baloncesto Fuenlabrada y el CB Granada.
Son los únicos que se niegan a firmar una carta de intenciones propuesta porque tienen miedo a que detrás de la revolución haya una reducción de la Liga a catorce equipos, con el riesgo de quedarse fuera que signifca para ellos, además de la pérdida de competitividad de la competición.
En la reunión del lunes, los cuatro de Euroliga pretenden que la comisión delegada esté formada sólo por siete clubes, para así tener ellos siempre la mayoría.
El resto se niega y al final queda compuesta por ocho, que le exigen a Portela datos internos de la Liga ACB para pensar en una estretegia futura que levante a la Liga ACB de su pérdida de popularidad; que reduzca los gastos de la ACB; que consiga más ingresos en derechos de televisión y de patrocinio...
Los cincos no adheridos a la mayoría creen que así no es forma de proceder; que para tocar temas que afecten a todos ya están las asambleas ordinarias.
La próxima estaba prevista para final de temporada, pero dadas las circunstancias, va a tener lugar justo después de Semana Santa.
Lo que es imparable es el cambio de rumbo de la Liga ACB. ¿Hacia dónde y cómo?