23/08 | Despedida ante Lituania
La Argentina jugará este domingo su último partido en Beijing. Cerrará los Juegos Olímpicos tercera o cuarta. No queremos resultar demagógicos, pero la verdad es que, por lo menos para nosotros, es exactamente lo mismo.
Seguramente para muchos, e incluso quizá para los propios ugadores, tener una medalla en el pecho y poder subirse al podio no es lo mismo que acabar cuartos, pero desde este humilde sitio queremos desdramatizar lo que pueda suceder en un partido de básquetbo para rescatar lo otro, lo que ya va a perdurar para siempre: este equipo confirmó que será inolvidable, que nadie lo podrá reemplazar y que la imagen que ha dejado a lo largo de estos últimos 10 años ha sido probablemente la más alta a la que haya llegado cualquier equipo del deporte argentino, incluido el fútbol.
Algún distraido pensará que ser semifinalista no es un hecho como para resaltar tanto. Enorme error. Mantenerse entre los cuatro primeros del mundo durante cuatro torneos consecutivos es un logro que, en deportes de conjunto y altamente profesionales, como el básquetbol (o el fútbol) han conseguido poquísimos países en la historia. Apenas 5 (Estados Unidos, Unión Soviética, Brasil, Yugoslavia y Argentina).
Lo que han hecho estos muchachos es algo que deberíamos poner por encima de cualquier resultado que se dé este domingo. Nosotros nos vamos muy felices de Beijing por haber sido testigos, una vez más, del respeto y jerarquía que la Argentina ha conseguido a nivel mundial. Y que ha mantenido. Algún día llegarán (volverán), épocas de vacas flacas. Para ese momento, guardemos el recuerdo de este equipo de excepción.
Fabián García / Enviado especial a Beijing, China / fabiangarcia@basquetplus.com