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El Blog de Marcelo Richotti Entrenador, ex jugador y campeón con Peñarol de Mar del Plata [Ver Perfil] |
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12/05/2009
Cada partido que vimos nos han brindado facetas que uno espera encontrar en esta instancia, pero que a veces no se dan porque predominan los nervios y la ansiedad, y eso afea el espectáculo. Hoy nos encontramos con 2 planteles muy maduros en su juego, tratando de imponerse al otro en lo deportivo y en lo psicológico, para poder encontrar en el momento justo el error de su rival y obtener así la mínima ventaja para ganar un partido y de esta manera encaminarse al título.
Peñarol lo aprovechó en el segundo y lo desaprovechó en el de ayer. En ningún momento, cuando sacó 10 puntos de diferencia, pudo quebrar a un Atenas que mostró una gran autoridad para aguantar los malos momentos y una paciencia importante para saber aprovechar la gran cantidad de pérdidas que tuvo su rival.
En el desarrollo general, Peña llevó la ventaja durante la mayoría del juego, sustentado en un Tato Rodríguez muy dinámico y efectivo, escapándole a la defensa de turno; contrariamente a lo que uno suponía por antecedente del partido anterior. Román dañó ¡de 3 pts! (2-2 en el primer cuarto) pero no prosperó en el juego interior debido a que Atenas ayudaba a Kante con el defensor del pasador y además, si Román atacaba por su mano débil recibía la ayuda del otro interno. Eso hizo que tuviera que alejarse de donde mejor juega. Sumó en el juego interior con el ingreso del Colo Reinick, porque no recibió ayudas y se mostró efectivo, aún desde la línea de libres. A todo esto Atenas respondía expectante con Locatelli y algún chispazo de Laws en el segundo cuarto.
En el segundo tiempo pareció que Atenas salió a no darle tanta libertad a Peñarol, con mayor intensidad en defensa y mejor dinámica y agresividad en la ofensiva. Aumentó su juego interior con un Kante más decidido a atacar a su defensor, pero de igual manera Peñarol se las ingeniaba para mantenerse al frente y, con buenas decisiones y efectividad, sacó nuevamente 10, pero no mejoró su error principal, que a la larga sería decisivo: las pérdidas. Eso mantuvo a Atenas siempre en juego y supo aprovecharlo para pasar al frente en los últimos minutos y, de esa manera, trasladarle la responsabilidad, la necesidad y la ansiedad a Peñarol en su casa.
Para terminar, vale destacar la gran defensa de Figueroa sobre Jackson, no permitiéndole tomar el balón para definir la última bola. Eso obligó al tiro forzado de Pepe Muruaga y que Atenas festejara de visitante. Hasta ahora ninguno ha traicionado su estilo tácticamente en defensa. Salvo en el final del segundo juego de parte de Peñarol, no hay intención, hasta ahora, de ver cómo responde algún equipo a las defensas zonales. Seguramente cada entrenador tiene sus razones para no hacerlo, lo importante es que esta final está on fire.
Marcelo Richotti / info@basquetplus.com