17/04/2012
Battle, los recambios y el reglamento
La Asociación de Clubes le comunicó a Libertad que no podrá cambiar a Battle, aunque no lo hizo oficial. Podría reverlo. Un reglamento con demasiados baches y que habrá que replantearse para la próxima temporada.
 Battle en medio de una historia que ojalá termine, por lo menos, siendo justa (ligateunafoto.com) |
Todo surgió el año pasado con el famoso caso de Atenas de Córdoba, cuando quiso reemplazar al fisioterapeuta del equipo, Diego Ortiz, luego de haberlo fichado tiempo antes para después, una vez finalizado el tiempo de recambios, poder hacer una modificación en el plantel.
Estaba claro que la jugada era aprovecharse de la reglamentación para sacar una ventaja. La Asociación de Clubes no picó y le rechazó el recambio, ocasionando quejas, reproches y demás por parte de los cordobeses.
Para que no volviera a ocurrir lo mismo, este año se agregó un apartado al ítem reglamentario que dice lo siguiente:
ARTÍCULO 12º. Vencido el plazo para realizar los recambios de jugadores, solamente serán autorizadas las siguientes lesiones:
-Rotura de ligamentos cruzados de rodilla.
-Fracturas óseas, en general.
-Luxaciones de grandes articulaciones (cadera y hombro) que requieran como mínimo 30 días de inmovilización o quirúrgicas.
-Roturas de meniscos, que fueran intervenidas quirúrgicamente.
-Roturas tendinosas completas de Aquiles, tendón del cuádriceps y tendón rotuliano.
-Hernias de disco de columna vertebral intervenidas quirúrgicamente.
Todas estas lesiones, prácticas médicas o intervenciones quirúrgicas deben producir- se dentro de las 48 horas previas a la solicitud de recambio.
Nada habla este nuevo apartado de casos como el de Battle. Sin embargo, ¿cómo denegar un permiso que fue permitido a Albert Jackson por una rotura de ligamentos a un tipo que sufre una arritmia como la de Battle?
La Fundación Favaloro comunicó en una carta el problema que padece Robert y el tiempo que debe estar inactivo. Está claro que Libertad no busca sacar provecho de un cambio, porque pierde a su mejor jugador y al mejor extranjero de la Liga. Sin embargom, hasta este lunes 16 por la noche, la negativa era inminente.
Llevémoslo a un absurdo. Un jugador entonces muere de un paro cardíaco como paso en el fútbol italiano, en medio de un partido, y no tendría recambio, porque no es quirúrgico. O le diagnostican una insuficiencia renal grave, o, como pasó con Tato Rodríguez, que no puede jugar más al básquetbol por un problema de la aorta. Y podríamos seguir con enfermedades que no están en la lista mencionada anteriormente.
Esto es parte de dos discusiones que, creo, deberían darse en la AdC en el receso. Primero, la reglamentación general de permitir recambios por lesión después de la fecha límite de traspasos fue bien intencionada, pero hay que cambiarla. Justo en esta temporada se produjeron muchos casos que hacen ruido, y me pongo primero en la lista de los que estuvo de acuerdo con la medida. Sin embargo, que un equipo pueda tomar para una semifinal a un jugador del equipo que acaba de derrotar en cuartos, es chocante. Llevémoslo otra vez al absurdo. Juegan la final Obras y Libertad y se lesiona un jugador nacional de Obras que juega pocos minutos. O de Libertad, de lo mismo. Ese equipo puede llevar a Leo Gutiérrez, el jugador más ganador de la historia de la Liga, para los últimos encuentros de la final. Suena a despropósito. Habrá que pensar en variantes que no permitan tantas variables: fecha límite sin ningún tipo de recambio, imposibilidad en determinado momento de reemplazar con jugadores que hayan jugado la misma temporada, etc. Pero algo hay que cambiar.
Segundo, y muy importante. No puede ser que la resolución de un caso como el de Battle quede en una Mesa Ejecutiva formada por dirigentes de clubes implicados. Y no estamos hablando de desconfiar de ellos, sino de despejar cualquier tipo de sospecha. En el caso puntual de Battle, un integrante de la Mesa Ejecutiva es directivo de Peñarol (Alfredo Miño), equipo que, si gana el miércoles, debe enfrentarse a Libertad en las semifinales. Y al mismo tiempo tiene que decidir con el resto de la Mesa sobre la situación del mejor jugador de su posible rival. Otra vez: no es sospechar de Miño, sino de una situación que ni siquiera debe poder darse bajo ningún concepto.
Esto demuestra una vez más que no el sistema de Mesa Ejecutiva integrada por dirigentes de clubes participantes quedó fuera de época. Ya no hablamos de temas que tienen que ver con lo institucional y organizativo que, desde hace tiempo, bregamos que quede en manos de profesionales de cada rubro (financiero, deportivo, marketing, comunicación, etc). Lo reglamentario también debe quedar al margen de dirigentes de clubes. Debería existir un Tribunal, como el de Disciplina, que no esté formado por ninguna de las partes que participan de la competición.
Fabián García / fabiangarcia@basquetplus.com
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