NBA

Jayson Tatum, Celtic por adopoción

08:33 15/09/2020 | Antes de llegar a la NBA, el alero que actualmente brilla en Boston era fanático de los Lakers por Kobe Bryant. Un repaso a su camino.

Foto: Getty Images

En el Draft de 2017, Boston Celtics seleccionó en la tercera posición a un joven de la Universidad de Duke llamado Jayson Tatum. Unos minutos antes, Los Ángeles Lakers escogió a Lonzo Ball. Tres temporadas después, uno de ellos se ha transformado en una estrella de la NBA. El otro, más allá de poseer un talento innegable, fue traspasado a New Orleans Pelicans para conseguir a una figura como Anthony Davis. Lo que pocos saben es que Tatum, quien logró su primera aparición en el All-Star Game este año, creció como un fanático de la franquicia angelina y de Kobe Bryant.

Para entender su presente, primero hay que conocer su pasado. Y, en el caso del alero de los Celtics, este se extiende hacia sus dos padres: Brandi Cole y Justin Tatum. Este último es un exjugador profesional que estuvo tres temporadas en Europa. Sin embargo, aunque padre e hijo comparten la misma pasión, la realidad es que el niño se enamoró del juego cuando no contaba con una figura paterna en su vida. La pareja estaba separada en 1998, año en el que Jayson nació. Brandi tenía apenas diecinueve años y estaba cursando en la universidad. Así y todo, fue capaz de graduarse en abogacía y apoyar en todo momento el sueño de su hijo. Entonces, Jayson creció con un balón en mano y con el deseo de emular todos los movimientos de su máximo ídolo. Curiosamente, una de las máximas leyendas en la historia del principal adversario del conjunto hoy se encuentra: Kobe Bryant.

Mientras tanto, el joven Jayson transformaba el parqué en su hábitat natural. Llegó al instituto Cheminade para cursar sus estudios secundarios y esa combinación entre potencia y conocimiento del juego lo puso en el centro de la escena. El último año con el equipo de su Saint Louis natal promedió nada menos que 29 puntos y 9 rebotes por partido. Las cartas de ofertas universitarias ya no entraban en el buzón. Pero, más allá de cualquier ofrecimiento, Tatum tenía bien en claro cuál sería su siguiente paso: unirse a Duke, una de las instituciones más prestigiosas de la NCAA.

Apenas una temporada en ese lugar le bastó para consolidarse como un candidato real al podio del Draft. Fue capaz de desarrollar su talento, de incorporar tiros e incluso de mejorar su defensa. Para esta época, al joven fanático de Kobe y los Lakers lo comparaban con Paul Pierce, una leyenda consagrada en la vereda de enfrente. El camino de The Truth era una pista de lo que luego sería su futuro en la NBA: siendo nativo de Los Angeles, también creció como hincha de la franquicia más ganadora en la Conferencia del Oeste. Sin embargo, su destino se cruzó con el de los orgullosos verdes y allí pasó casi toda su carrera.

Al finalizar su campaña freshman, Tatum se declaró elegible para el Draft de 2017. Y, la noche del 22 de junio, su sueño se volvió realidad. De una manera distinta a la que seguramente imaginó durante su infancia, pero con el mismo sentimiento de orgullo: Adam Silver lo nombró en el tercer puesto, como nuevo integrante de los Boston Celtics. Ya en su primer año en la NBA, demostró que sería un jugador al que habría que prestarle muchísima atención.

Disputó sus primeros partidos con una prestancia poco común para un novato de su edad y, como era de esperarse, estuvo en la discusión por el premio al Rookie del Año. Sorprendentemente, su mejor versión se vio en los Playoffs. Sin Kyrie Irving y Gordon Hayward, Boston fue capaz de alcanzar las Finales de Conferencia con sus jóvenes como protagonistas. Al año siguiente, el regreso de los veteranos hizo que Tatum tuviera un rol diferente al de su campaña debut. Y, aunque mejoró sus promedios estadísticos, no dio el salto que su potencial prometía.

Todo eso cambió cuando Irving decidió irse de los Celtics para fichar por Brooklyn. El joven del dorsal 0 volvió a tener el protagonismo que merecía y, en su tercer curso en la competencia, ha demostrado todo lo que su talento insinuaba. Explosiones de cuarenta puntos, tiros decisivos y exhibiciones de técnica y habilidad.

En lo que va de la postemporada, ha sido uno de los líderes que guiaron a los de Massachusetts hacia las Finales de Conferencia ante Miami Heat. En Boston, todos se rinden a los pies de Jayson Tatum. Y la historia dirá si aquel niño que fantaseaba con seguir los pasos de una leyenda de Los Ángeles marca una época en el rival de toda la vida.

Leandro Carranza | [email protected]
En Twitter: @basquetplus | En Twitter: @leocarranza99

 

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