NBA 2017/18

El secreto mejor guardado de la NBA vive en el montañoso Oeste

10:57 10/03/2018 | Los Portland Trail Blazers están jugando un básquet de altísimo nivel y se consolidan en lo alto del Oeste. ¿Cuáles son las claves de su presente?

Collins, Turner y Davis, hombres claves para darle profundidad a Portland

Cuando se habla de los mejores equipos del momento en la NBA, los mismos nombres vienen siendo repetidos desde prácticamente el inicio de la campaña: Golden State, Houston, Toronto, Boston, Cleveland. Alguno se anima a mencionar a Minnesota o incluso a Oklahoma City. Sin embargo, rara vez escuchamos en ese grupo a Portland, equipo que a pesar del excelente momento que atraviesa, sigue pasando desapercibido para la opinión pública. La realidad es que los Blazers son la franquicia más caliente del momento (nueve victorias de forma consecutiva, 8-0 desde el All Star) y se han consolidado en el tercer puesto del súper competitivo Oeste.

Es cierto que a Portland seguramente le falte la experiencia y la jerarquía de algunos otros candidatos a la pelea grande, pero si hablamos estrictamente de presente y de juego, no tienen que envidiarle nada a nadie. De hecho, así lo demostraron en el último tempo, venciendo en dos ocasiones a Golden State (le metieron 123 y 125 puntos), a Utah (100-81 como visitantes), a Minnesota y a Oklahoma City, entre otros. En pocas semanas, los dirigidos por Terry Stotts pasaron de ser un equipo que muchos veían quedándose afuera de los playoffs, a uno que se ilusiona con tener ventaja de localía en la primera ronda. Según FiveThirtyEight, hoy aparecen como el tercer conjunto con más probabilidades de ganar el Oeste, solo por detrás de Warriors y Rockets.

¿Cuáles son los secretos de estos Blazers? Las bases de su éxito son principalmente tres. La primera es la más importante de todas, sobre todo porque ha sido el gran defecto del equipo en los últimos años: la defensa. Portland ha tenido un salto de calidad enorme en ese costado y hoy aparecen como la sexta mejor defensiva de la liga, permitiendo apenas 106,3 puntos por cada 100 posesiones. Para aquellos que prefieren estadísticas más convencionales, hay que mencionar que están cuartos en porcentaje de cancha permitido (44,6%) y quintos en puntos recibidos por partido (103,2).

Más allá de los considerables méritos que hay que darle al cuerpo técnico por sus esquemas, la principal razón para la mejoría de los Trail Blazers en el campo propio ha tenido que ver con el progreso individual de varios de sus jugadores, empezando por su estrella, Damian Lillard: pasó de ser una debilidad en ese costado, a un jugador capaz de mantenerse con la mayoría de los bases de la competencia. La suba de su nivel de concentración y esfuerzo en defensa ha sido notable en toda la campaña y marcó la pauta para que otros sigan su camino (Napier, por ejemplo). Después claro, Portland tiene especialistas en la marca como Al-Farouq Aminu, Moe Harkless, Evan Turner, el novato Zach Collins y Ed Davis, además de un Jusuf Nurkic que se ajusta a la perfección para la idea defensiva del equipo: proteger la zona pintada, liberando los dobles a media distancia.

El siguiente fundamento del éxito de los Blazers está relacionado a un nombre propio: Damian Lillard. El base siempre ha estado entre los mejores anotadores de la NBA, pero en esta 2017/18 su nivel lo ha puesto en un grupo de élite, junto a varios candidatos para MVP de la fase regular. Ya hablamos de su cambio en defensa, pero básicamente todo en su juego ha dado un paso adelante: sabe elegir mejor sus momentos, está más prolijo en la conducción y tiene un mejor balance entre penetraciones y tiros. Y todo, por supuesto, sin perder su explosión anotadora y el hecho de ser uno de los tres o cuatro jugadores más peligrosos en los momentos claves de los partidos. Aunque probablemente el hecho de jugar en Portland lo siga manteniendo en las sombras para muchos, esta fue la temporada en la que el egresado de Weber State se recibió de súperestrella. Ya no hay otra descripción posible para el impacto de su juego.

El tercer y último punto para destacar de los Blazers, tiene que ver con sus jugadores de rol. Lo cierto es que Portland ha conseguido algo prácticamente imposible para cualquier equipo de básquet: no tener huecos ni puntos débiles en su rotación. Todos los que juegan producen y no es solo una frase hecha o de ocasión, sino que es realmente así. Más allá de que el foco esté puesto en Lillard, McCollum o en ciertas ocasiones en Nurkic, los Aminu, Harkless, Napier, Davis, Connaughton, Turner y Collins, son igual de fundamentales para mantener un nivel sostenido durante 48 minutos y no sentir las salidas de sus estrellas. 

La sensación es que en los Blazers todo está siendo armonioso y que las piezas de su rompecabezas encajan a la perfección, jugando un básquet tan vistoso como en años anteriores, pero con el agregado de una notable solidez defensiva. En este momento, los jugadores de Portland están disfrutando de jugar entre si y ese equilibrio está siendo mortal para sus rivales. ¿Hasta dónde puede llevarlos en la postemporada? Hoy es imposible saberlo. Lo único seguro, es que el secreto mejor guardado de la NBA, poco a poco se va ganando los reflectores.

 

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