NBA

Diego Vadell analiza el J6: los Lakers, campeones de la NBA

10:52 13/10/2020 | El entrenador de San Martín de Corrientes nos da su visión de lo que fue el sexto partido de las finales de la competencia estadounidense

Foto: Getty Images

La herramienta más vieja para el aprendizaje es el error. Este merecido y contundente campeonato que gana Los Ángeles Lakers sabe de esfuerzos y de aprender de ellos para ganar. Cada gota de sudor de esa defensa impresionante hizo una laguna que ahogó a un rival dignísimo, que dio todo lo que cualquier fan de Miami Heat y su presidente esperaba de sus jugadores.

El partido comenzó con mucha tensión, sin Dwight Howard en el 5 inicial y con Anthony Davis de centro. Los Lakers fueron muy agresivos, capitalizando cada pérdida del Heat, pero sin triples, utilizando el uno contra uno en ofensiva temprana como estrategia para sorprender y para que la defensa de Miami no se instalara y fuera efectiva. Se vio al equipo de Erik Spoelstra impreciso en los pases, con Bam Adebayo mostrando manos frágiles para recibir o definir una posibilidad de ser competitivos por triples oportunos de Duncan Robinson. Todo paridad, todo nerviosismo.

El que no estaba nervioso era Rajon Rondo, que cuando ingresó inyectó puntos y precisión en sus pases para que esa defensa llena de manos y cuerpos se capitalice en diferencia progresiva hasta transformarla en irrecuperable. Las pocas decisiones de tiro que tomaba Jimmy Butler (12 lanzamientos en el partido) marcaban lo bueno del planteo de Frank Vogel y también nos expresaba que la energía física es limitada para alguien que juega a esa intensidad cada minuto.

Pero hay una excepción: LeBron James nunca se cansa. Parodiando a mis anteriores notas diría que una cosa es ser un jugador de categoría súperhéroe y otra es ser Superman: el más poderoso e inteligente de todos. El gran y riesgoso trabajo de Rob Pelinka en la gerencia, donde casi liquidando los activos de los Lakers logró fichar a Anthony Davis, puso la segunda piedra de este gran castillo que vemos en Disney. Un jugador perfecto, casi diseñado en el NBA 2K20: versátil, alto, con tiro exterior desde todas las distancias, contundente en la zona pintada y en defensa. Lo esperaba la primera piedra, LeBron, para inyectarle su deseo competitivo y cambiarlo de nivel.

Al explotar los festejos, extrañé por primera vez al público en el estadio. Sentí, como hombre del deporte, que a un gran equipo como Miami alguien debía despedirlo con fuertísimos aplausos para llenarles un poco ese vacío y soledad que te deja la derrota en una final. También imaginé un repleto Staples Center de Los Ángeles unido en un grito interminable para reconocer a este sólido y contundente equipo. Les dejo para los que les gustan las estadísticas avanzadas los cuatro factores de Dean Oliver, partido por partido de estas finales realizado por Gabriel Revidatti, asistente de San Martin de Corrientes. LINK

Mi padre, amante de las historietas, hizo que creciera con ellas desde antes que supiera leer. Él es el culpable de toda mi imaginación, pero asumo mi responsabilidad en siempre encontrar mi David, el David que en la realidad pocas veces triunfa. Los que saben de historietas y superhéroes dicen que el único de ellos que tiene conciencia social es Arrow o Flecha Verde. Anoche, en declaraciones post-partido, LeBron James no se perdió la oportunidad de mostrar su compromiso y dar un mensaje contundente en este sentido con todo el peso de la omnipotencia que le daba el premio de MVP Finals y de campeón. Confieso que me genero una gran admiración por su empatía.

Qué feliz me hizo poder escribir para Básquet Plus. Gracias por convocarme. Qúe hermosa y perfecta es la NBA.

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