La Liga Femenina

Daniela Benvenuto, el insustituible carácter y corazón de Florida

23:41 09/07/2017 | Tras el F4 que coronó a Florida con el título de la Liga Femenina, la escolta anunció su retiro del básquet. La voz de una jugadora irreemplazable.

Benvenuto, referente de la garra y la defensa del flamante campeón (foto: Marcelo Endelli para La Liga Contenidos)
La consagración de Unión Florida en la primera edición de la Liga Femenina organizada por AdC marcó una serie de sucesos a tener en cuenta. No solo estamos hablando de otra final ganada por el equipo de Vicente López, algo histórico por haber sido el primer coronado en este certamen (el dato es que también ganó las ediciones debut del ex Argentino de Clubes, el Federal Femenino y la SuperLiga), sino que además la definición ganada ante Lanús ese último juego del Final Four marcó la despedida de Daniela Benvenuto, que anunció su retiro de la actividad.
 
Detalle imposible de pasar por alto ya que Benvenuto fue uno de los símbolos más grandes de Florida en este último tiempo. La escolta de 1.64 metros decidió dar un paso al costado con apenas 31 años (nació 26 de septiembre de 1985) pero toda una mochila inmensa de títulos a lo largo de su trayectoria. Riquísimo camino para una jugadora de enorme carácter que supo trascender, siempre al máximo nivel de exigencia y en dos equipos con muchísima tradición ganadora como lo son Vélez y Florida.
 
Cualquiera puede tener como máximos referentes de este primer título de Liga a ese tridente tan marcado de Florida como Gretter-Tudanca-Williams, sin embargo también sería un pecado dejar de lado la importancia de una jugadora absolutamente determinante como Benvenuto, el máximo pilar defensivo y que incluso ha tenido un rol tan vital en el plano de los intangibles, fuera de lo que puedan decir los crudos y fríos números de una simple estadística, que en el partido por la corona jugó los 40 minutos. Eso marca no solamente su peso dentro del campo, sino también la confianza de su entrenador Gregorio Martínez y de todas las jugadoras del equipo.
 
Por tal motivo, en diálogo con Básquet Plus, Benvenuto explicó el cúmulo de sensaciones encontradas que tuvo el fin de semana pasado en el F4 de Obras con el agregado del último título que se lleva para su rica vitrina. Capitana del barco, dueña del carácter, la entrega, la constancia y un enorme corazón para jugar, Daniela le puso el broche de oro a una carrera que la inició desde muy chiquita impulsada por raíces familiares (su padre también fue jugador) y que supo caracterizarla por su inagotable pasión.
 
- ¿Es difícil explicar un poco las sensaciones que tenés? Venías con un currículum tremendo en definiciones pero ahora te vas aún mucho más ganadora.
. Para mí fue la frutilla del postre, una mezcla de sensaciones increíbles. Si bien las finales siempre las disfruto, esta fue muy especial. Toda la semana la viví de una forma especial, e incluso más desde el viernes que concentramos con mis compañeras para todo lo que iba a ser el fin de semana. Fue increíble. Después cuando entrás a la cancha te metés en el partido, sí, pero todo lo que pasó fue increíble porque viví de una manera única, más con el marco que había. ¿Viste cuando decís "más no puedo pedir"? Bueno, esa fue la sensación.
 
Benvenuto encargada de cortar las redes en Obras después del título (foto: Marcelo Endelli para La Liga Contenidos)
 
- ¿Cómo fue que tomaste la decisión?
. Fue una decisión que venía tomando desde hace un tiempo. Ya el año pasado había terminado cansada, muy cansada. Pero habíamos terminado un sabor medio amargo. Se los dije a las chicas. Yo quería irme disfrutando, esa era la forma en la que me quería despedir. No te digo ganando, aunque si tenía que pasar iba a ser el triple mejor como terminó pasando, yo lo que quería irme con otra sensación, distinta a la que tuvimos en el final del año pasado. Entonces dije un año más, sin saber aún que iba a surgir todo esto de la Liga. Y cuando se fue dando todo esto de la Liga, la verdad es que cuando ya faltaba más o menos un mes para que todo arranque, empecé a tener esa sensación. ¿Viste cuando sentís que ya está, que ya estaba cerrándose el ciclo y que no había mucho más para dar? Eso me pasaba. Sentía que ya estaba dándolo todo, como que ya no tenía mucho más. Sabía que todo estaba encaminado también, sabía que llegar a la definición íbamos y teníamos que llegar. Y se terminó dando todo así.
 
- Son muchos años ligada a esto, así que imagino que el proceso de asimilarlo debe ser bastante difícil.
. La realidad es que lo fui procesando de a poco. Creo que todavía no caí, todavía no, pero sí te puedo volver a decir que lo viví de una forma muy especial y que al terminar se me dio una mezcla de sensaciones únicas, indescriptibles. Tanto a Gregorio como a las chicas se los dije el domingo de la final. Y fue una mezcla de llanto, mucha emoción y tristeza, de todo. Pensá que son 23 años. El básquet ha sido toda mi vida, y todo lo lindo que me dio. O sea, cuando vos tenés 31 años y 23 jugaste al básquet, y tuve la suerte y la fortuna de vivir todo lo que me tocó vivir, la verdad es que ya está, ya estoy hecha, no podía pedir nada más e incluso antes de la final. Claro que después de lo del domingo fue como que cerró todo justo, ideal, completo... la verdad es que no puedo pedir más de lo que el básquet me dio.
 
- En lo superficial uno puede destacar lo que pueden dar jugadoras como Meli Gretter, Tudanca y Ronni Williams. Sin embargo lo que vos has sabido darle a Florida fue vital, desde los intangibles, desde la defensa y hasta siendo ese alma de Florida en este último tiempo. ¿Habla mucho de cómo sentís el básquet?
. Sí, creo que es como decís, es estar en esa parte de los intangibles. Creo que uno siempre trata de acomodarse al equipo y lo que el equipo necesita de uno, lo que le puede dar al equipo. A Florida siempre traté de darle eso. Soy una jugadora que cree que la actitud no se negocia nunca. Con Florida lo entendí mucho más, defendiendo y conformándome con hacer eso y tratar de hacerlo lo mejor posible. Me pasó de tener 500 jugadoras adelante mío que hacían mejor la parte ofensiva que yo, entonces yo tenía que hacer otra cosa. Y así fue como me fui acomodando a eso, me fui sintiendo cómoda y fueron pasando los años y me empecé a caracterizar tal vez más por eso. Pero ellos fueron quienes me hicieron importante, quienes me dieron el lugar y me permitieron hacerlo. Termina entonces llegar esto de jugar una final los 40 minutos, y ver que el entrenador te tenga esa confianza. La verdad es que es algo impagable. Y esto es parte de los intangibles que decís, porque siempre se ven más las estadísticas y los números, pero para mí que alguien me diga algo como esto me termina llenando un montón porque quizá nosotras tenemos que hacer la parte sucia, aquella que no se ve pero que en definitiva es la que también colabora con el equipo y es tan importante como lo otro. Y es un rol que me encanta, un rol que siempre tomé y está buenísimo.
 
La emoción de Daniela al ganar el título, el broche de oro (foto: Marcelo Endelli para La Liga Contenidos)
 
- Aprovecho y paso a preguntarte por el Final Four. En la previa venían bastante complicadas por la desafortunada lesión de Cabrera y los centímetros que perdían en los emparejamientos. Tuvieron que ensayar a Tudanca en la pintura, los problemas de faltas y demás pero aún así lo sacaron adelante con la defensa.
. Tal cual. La verdad es que en la previa lo de Diana nos golpeó muchísimo porque es como vos decías, nosotras teníamos adelante dos grandes que cuando entraba una salía la otra y eran los cambios de 5 natural que teníamos, porque encima las dos se caracterizan por agarrar muchos rebotes. Y después teníamos dos 4 como Marta, con la diferencia de que Marta es 3 pero con nosotras jugó como 4 por necesidad. Por eso cuando llegamos a este Final Four todo se nos había complicado mucho en la previa, porque por ejemplo en semis contra Berazategui tenías adelante jugadoras como Leiva, Lyndra, Celia, Giorgetti o Mungo, que eran jugadoras que en la rotación y por los centímetros la íbamos a tener muy difícil. Nosotras teníamos a Ronni y Marta, con Ronni cargada de faltas, entonces necesitábamos de todas. Si bien en lo que fue toda la liga fuimos el mejor equipo defensivo, la realidad es que teníamos muchas fallas defensivas, no éramos un equipo tan sólido y creo que Lanús sí era un equipo mucho más sólido en defensa. Sabíamos que la única manera de imponernos era ayudándonos todo el tiempo, cuidándonos, y la verdad es que cuando llegamos al Final Four sabíamos que el tema de los rebotes iba a ser esencial. Si ellas nos superaban y nos agarraban los rebotes se nos iba a hacer cuesta arriba el partido, y terminamos ganando los rebotes como por diez o algo así. La verdad es que el trabajo que hicimos como equipo fue increíble, ahí es donde estuvo clave.
 
- La ausencia de Flor Llorente seguro condicionó mucho a Lanús, pero mantenerse siempre a tiro en el primer tiempo hasta que Meli frotó la lámpara fue determinante.
. Fue lamentable lo de Llorente porque a ninguna jugadora, aunque sea contraria, le gustaría perderse la final. Me da lástima. Si hay alguien que me gusta mucho de Lanús es Llorente por lo que le da al equipo. Lamentable lo que le pasó, hizo una gran liga pero se perdió lo más lindo que es la final. Como te decía, la clave estuvo en los rebotes, en la defensa que tuvimos que fue muy sólida, pudimos defender personal, pudimos defender zona, y le creamos problemas ante eso porque Lanús no pudo jugar tan cómodo. No permitimos que la Pepo nos meta 20 sabiendo que es una jugadora que puede anotar, Nacha Pérez no nos metió 20 que venía inspirada. Salió bien. Y también nos pasó esto de tener a Melisa, que después de su paso por Brasil creció muchísimo, está unos escalones más arriba de todas y nos da muchas soluciones. Creció muchísimo en su juego, la verdad es que es increíble.
 
- ¿Independientemente de lo deportivo puede ser que haya algo de mística también? Porque ustedes se han renovado bastante como equipo en este último tiempo y de hecho hoy la mayor parte del grupo es muy joven. De todas formas saben sostener cierto peso extra en este tipo de situaciones.
. Sí, tal cual. Sucede como en su momento pasaba con Vélez, esa mística de saber jugar finales. Este año yo era la más grande, después venían Meli junto a Marta, pero el resto era un equipo muy joven, lo que lo hace súper meritorio. Entonces se empieza a crear una mística, todas y todos saben que Florida va a llegar a estas instancias y creo que siempre nos preparamos mucho para estos momentos. A veces teníamos recursos para ganar, a veces llegábamos con lo justo y ganábamos o perdíamos porque en realidad el otro equipo era superior, algo que pasó varias veces. Entonces también se va creando una identidad de trabajo, en lo que es el compromiso, y parece que siempre decimos lo mismo pero es una realidad: queremos ser competitivos y jugar el último partido del torneo siempre. A veces se da y a veces no, lo importante es que de todo siempre se aprende y se tiene que tomar como experiencia. Ahora al fin de semana llegábamos de ganar en Chaco con lo justo, acá fuimos contundentes haciendo lo que teníamos que hacer, y después en el Final Four lo jugamos, con Berazategui siempre cerca pero en ningún momento al menos yo dentro de la cancha sentía riesgos de que se nos escape, y con Lanús trabajamos mucho en el primer tiempo, después se nos ponen a tres pero creo en la cancha se notaba que éramos un poco más, que teníamos más ganas de ganarlo por así decirlo. Nos pasó muchas veces de ganar o perder, pero ya te digo que creo que se ha formado toda una mística que hace que Florida siempre tenga un plus en este tipo de definiciones, algo que se creó por el club, por Gregorio y las chicas que estuvieron y que están.
 
Benvenuto levantando el trofeo de campeón para desatar el festejo de Florida (foto: Marcelo Endelli para La Liga Contenidos)
 
- Vuelvo al plano personal. Te estaba por hacer elegir algún momento en particular que se venga a la cabeza de tu vida junto al básquet pero me da la sensación de que son miles.
. Y sí. Lo que pasa es que fueron tantas cosas que pasaron en estos años que es difícil elegir un solo momento en particular. Sí te puedo decir que con el tiempo fueron cambiando muchas cosas. Una cuando es más chica tal vez no valoraba cosas que sí se empiezan a apreciar mucho más de grande. Vos sabés que antes, si bien pasé muchos años ahí, yo estuve en Vélez dentro de una época donde ganaba todo, entonces eso se me hizo como una especie de costumbre, como si fuese algo habitual y lo que tiene que ser siempre. Pero después cuando voy a Florida me encontré con que todo era a pulmón, que nos costaba, que si llegábamos ya estaba bien. Entonces uno empieza a ver las cosas de distinta manera. Por eso es difícil elegir un solo momento, porque tuve momentos lindos y momentos malos. Igual hay algo que me acuerdo siempre, algo que me es imborrable: estando en una final de infantiles siendo mini contra 17 de Agosto, que en ese momento 17 de Agosto era furor, y con Vélez ganamos ese partido final sobre la chicharra siendo que no le habíamos ganado nunca durante el año. Como esos varios. Después en Florida la Liga del 2012, los metropolitanos, la Superliga del 2015, ahora... la verdad es que fueron muchos momentos y no puedo eligir uno porque te estaría mintiendo.
 
- Y hasta incluso sacando lo deportivo me imagino que el saldo más grande que te deja es esto de lo personal, del día a día y lo que ganás en cuanto a la calidad humana. Tantos años ligada hacen que el básquet mismo te desarrolle como persona, que absorbas esos valores y que queden cosas para siempre sacando lo que se ve exclusivamente desde del juego.
. Totalmente. El básquet y los tantos años que llevo en esto no solo te forma como jugadora sino también como persona. Y yo le doy mucha importancia a esto último, para mí esa es una prioridad. Y te forma tanto con los momentos malos como los momentos lindos, porque hoy estamos todas contentas pero también es cierto que hubo millones de momentos malos y momentos en lo que no querías saber nada de esto. Hay mucho aprendizaje, muchas formas de aprender que te van nutriendo. Vivir adentro de un club y hacer un deporte tan lindo como es el básquet, que es un juego en equipo, las relaciones que vas formando son increíbles. Y después lo que a uno le queda es eso: los recuerdos, sí, pero sobre todo tener esa gente, las personas que a uno le queda. Eso es lo que más te marca. Eso es lo que hace distinto a este deporte tan lindo. Ayer podíamos estar con las finales y fuese el resultado que fuese te quedan esas relaciones, esos valores que aprendés y que compartís con esa gente. El básquet ha estado conmigo casi toda mi vida y hemos tenido millones de momentos, y esto junto a estas personas que uno quiere es lo que queda y perdura. Eso es lo más importante, más que cualquier torneo que puedas ganar, totalmente es así.
 
- En algún momento pensé que había chances de irte y jugar en otro lado, quizá no con la vara alta que impone Florida pero sí con otro tipo de objetivos y metas como para no largar del todo. ¿No hay chances de eso?
. No, realmente cuando tomé la decisión no. Yo sé que si en dos meses vuelvo a pisar una cancha de básquet Gregorio me va a decir que vuelva a Florida, pero al margen de eso la verdad es que si bien está bueno esto que me decís yo soy muy competitiva. Toda mi vida jugué dando lo máximo de mí, no lo puedo hacer a medias porque no me sale y nunca lo viví así. Entonces no lo imagino y no lo planifico, no está dentro de mis posibilidades. O sea, está buenísimo y es un lindo punto de vista, pero para mí no es algo que hoy por hoy pueda hacer, no tengo que ni siquiera dudarlo.
 
- Costará supongo el proceso de no preparar un bolso, o de ciertos descansos e incluso más quizá desde los entrenamientos y partidos.
. Seguro que sí, es difícil. En la última semana más todavía, pero también desde antes que venía pensando que se estaba acercando el día y me agarraban un montón de sensaciones. Pero lo bueno es que no dejé de jugar porque no podía hacerlo más, sino que me voy con esa sensación linda. Me voy porque realmente tuve un desgaste, decidí empezar a poner el foco más en otras cosas, focalizarme en lo profesional y ponerme prioridades más personales. Yo sé que si en 15 días me dan ganas de volver a jugar voy a querer volver a jugar con ellas, pero creo que va a ser un duelo, un proceso. Puede gustar más o menos, a veces lo voy a padecer, pero esto también se trata de hacerse cargo de la decisión que uno tomó, consciente también de lo que iba a conllevar.
 
El abrazo lleno de alegría y felicidad de Benvenuto con Munay Martínez (foto: Marcelo Endelli para La Liga Contenidos)
 
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